Quizás uno de los destinos privilegiado con la visita de numerosos turistas internacionales sea la Isla Grande de Tierra del Fuego, además de ser un verdadero descubrimiento para los viajantes autóctonos y del resto del Continente.
Hay que tener en cuenta que el acceso terrestre significa en sí una travesía porque se debe traspasar la frontera Argentina - Chile en dos oportunidades y cruzar por la Angostura a bordo de una balsa, previo pago en pesos chilenos de su servicio, debiendo esperar el ida y vuelta de la misma dependiendo de las condiciones climáticas. Cabe señalar que en la zona los repentinos cambios del tiempo pueden provocar que en un día se sea testigo de las cuatro estaciones del año, sin contar con el característico viento patagónico que arremete con fuerza contra todo lo que esté a su paso.
El ingreso a la Isla en vehículo es el más recomendable para tomar fotografías y así poder disfrutar del recorrido que ofrece abundante vegetación y que se acrecienta a medida que la ruta Nacional Nº 3 se adentra en el bosque patagónico, reiterando el paisaje que se encuentra en toda la zona cordillerana de la Patagonia sur.
Aunque se la conozca por su atractivo invernal, la ciudad de Ushuaia, es digna de ser disfrutada en verano, puesto que las temperaturas estivales no superan los 15 grados y permiten la realización de actividades al aire libre sin ningún tipo de inconvenientes.
Una vez que se llega a la Villa Turística de Ushuaia, el viajero tendrá acceso a todas sus necesidades con respecto a alojamiento, atención turística, centro comercial y variedad gastronómica a buen precio. La oficina de informes tiene un amplio horario de atención, así como también la zona comercial está abierta todo el día.
Degustar una centolla puede ser una atracción tal que después de verlas nadar dentro de las peceras dispuestas en las ventanas de los restaurantes, nos urja ingresar y pedir una. Eso sí, ponga atención a los precios. No vaya a ser que se lleve un chasco, el plato puede superar los 100 pesos. Antes puede verificar la cartilla de precios en la puerta de cada negocio de comidas dispuesto en conformidad con las normas establecidas internacionalmente. Pero otra opción puede ser el tan aclamado "asadito argentino", con la cocción a la vista del ponderado "corderito patagónico".
Resulta magnífico recorrer a pie Ushuaia, en donde a cada paso se observa el esmero con que se trata al turista y se respira un aire malvinense en la arquitectura inglesa, dando un toque de nostalgia que nos retrotrae a la historia reciente de los comienzos de la actividad ganadera y el constante contacto con los habitantes de las Islas Malvinas.
Navegar hasta el Faro del Fin del Mundo suele ser la vedette en lo que respecta a alternativas que duran todo el día. También se puede contratar en la costanera local otros recorridos que hacen a la aventura pero más reducidos en tiempo, tales como navegar en velero y hacer pequeños recorridos en otras embarcaciones surcando la Bahía que antaño fuera testigo del paso de bucaneros y piratas que hacían sus andanzas por el Estrecho de Magallanes.
Para los que prefieren acampar, están en el lugar indicado. A pocos kilómetros de la zona urbana se accede al Parque Nacional Lapataia, donde custodiado por los guardaparques se puede armar campamento en los lugares indicados como "libres" o en campings organizados con un costo mínimo pero con todos los servicios.
En ese mismo camino, que no es ni más ni menos que los últimos metros de la Ruta Nacional Nº 3, está ubicado el centro de informes del Tren de la Prisión que ahora está totalmente acondicionado para transportar a los turista pero que años atrás acarreaba a los presos de la Cárcel hoy transformada en museo.
Hay que tener en cuenta que el acceso terrestre significa en sí una travesía porque se debe traspasar la frontera Argentina - Chile en dos oportunidades y cruzar por la Angostura a bordo de una balsa, previo pago en pesos chilenos de su servicio, debiendo esperar el ida y vuelta de la misma dependiendo de las condiciones climáticas. Cabe señalar que en la zona los repentinos cambios del tiempo pueden provocar que en un día se sea testigo de las cuatro estaciones del año, sin contar con el característico viento patagónico que arremete con fuerza contra todo lo que esté a su paso.
El ingreso a la Isla en vehículo es el más recomendable para tomar fotografías y así poder disfrutar del recorrido que ofrece abundante vegetación y que se acrecienta a medida que la ruta Nacional Nº 3 se adentra en el bosque patagónico, reiterando el paisaje que se encuentra en toda la zona cordillerana de la Patagonia sur.
Aunque se la conozca por su atractivo invernal, la ciudad de Ushuaia, es digna de ser disfrutada en verano, puesto que las temperaturas estivales no superan los 15 grados y permiten la realización de actividades al aire libre sin ningún tipo de inconvenientes.
Una vez que se llega a la Villa Turística de Ushuaia, el viajero tendrá acceso a todas sus necesidades con respecto a alojamiento, atención turística, centro comercial y variedad gastronómica a buen precio. La oficina de informes tiene un amplio horario de atención, así como también la zona comercial está abierta todo el día.
Degustar una centolla puede ser una atracción tal que después de verlas nadar dentro de las peceras dispuestas en las ventanas de los restaurantes, nos urja ingresar y pedir una. Eso sí, ponga atención a los precios. No vaya a ser que se lleve un chasco, el plato puede superar los 100 pesos. Antes puede verificar la cartilla de precios en la puerta de cada negocio de comidas dispuesto en conformidad con las normas establecidas internacionalmente. Pero otra opción puede ser el tan aclamado "asadito argentino", con la cocción a la vista del ponderado "corderito patagónico".
Resulta magnífico recorrer a pie Ushuaia, en donde a cada paso se observa el esmero con que se trata al turista y se respira un aire malvinense en la arquitectura inglesa, dando un toque de nostalgia que nos retrotrae a la historia reciente de los comienzos de la actividad ganadera y el constante contacto con los habitantes de las Islas Malvinas.
Navegar hasta el Faro del Fin del Mundo suele ser la vedette en lo que respecta a alternativas que duran todo el día. También se puede contratar en la costanera local otros recorridos que hacen a la aventura pero más reducidos en tiempo, tales como navegar en velero y hacer pequeños recorridos en otras embarcaciones surcando la Bahía que antaño fuera testigo del paso de bucaneros y piratas que hacían sus andanzas por el Estrecho de Magallanes.
Para los que prefieren acampar, están en el lugar indicado. A pocos kilómetros de la zona urbana se accede al Parque Nacional Lapataia, donde custodiado por los guardaparques se puede armar campamento en los lugares indicados como "libres" o en campings organizados con un costo mínimo pero con todos los servicios.
En ese mismo camino, que no es ni más ni menos que los últimos metros de la Ruta Nacional Nº 3, está ubicado el centro de informes del Tren de la Prisión que ahora está totalmente acondicionado para transportar a los turista pero que años atrás acarreaba a los presos de la Cárcel hoy transformada en museo.
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| Viaje al Fin del Mundo |

1 comentario:
Muy bueno el relato y puedo dar fe que lo escrito es cierto. Viajé con mi familia a Ushuaia en Semana Santa y pude ser testigo de un maravilloso recorrido en auto hasta el último de los poblados argentino. Gracias y espero que sigas publicando crónicas de otros lugares.-
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